Los grandes poetas no reconocen la cordura o la razón de su tiempo: Dante abrió el infierno al mundo, mientrás el oscurantismo de la Edad Media abría las puertas a Aristóteles. Juan Cú.
Estoy de-acuerdo en lo que dice amigo y estudioso Hans Paul Manhey, avalo sus palabras de Ud. en el texto precedente, más la ciencia hoy, se ha convertido en una religión moderna, un instrumento de poder político, por desgracia, y no en ella sino en quien la poseé y manipula.
En éstos y no en aquélla está el decidir si a la sociedad en general conviene o no deliberar y compartir sus resultados provenientes de su método-lógico y científico.
En Sócrates, que hablaba con la voz de Platón su discípulo, se resumen de alguna forma el pensamiento antiguo de toda la filosofía- científica occidental, junto con las extraodinarias noticias del pensamiento «mágico » ocurridas en Egipto, y no es raro, allí en Egipto se fundara la más importante biblioteca científica-filosófica del mundo y de la antigüedad, la Biblioteca de Alejandría.
Fundada por Ptolomeo con casi un millón de manuscritos a principios del año 300 a . c., e incendiada por las tropas de Julio Cesar (48 a, c.) , y otros bárbaros durante su brillante historia como centro del saber hasta el siglo IV de nuestra era.
Egipto fue escuela de griegos, como Ud. sabe. Los griegos posteriormente, cuna de la ciencia occidental y vocera de los métodos científicos.
Ellos, los griegos, acudían a estudiar en Egipto, en El timeo o de la Naturaleza, atribuída a Platón se escucha:
«En Egipto», comenzó Critias,
«donde la corriente del Nilo se divide en
dos en el extremo inferior del Delta, hay
una región llamada Saítica, cuya ciudad
más importante, Sais –de donde, por
cierto, también era el rey Amasis–, tiene
por patrona una diosa cuyo nombre en
egipcio es Neith y en griego, según la
versión de aquéllos, Atenea. Afirman que
aprecian mucho a Atenas y sostienen que
en cierta forma están emparentados con
los de esta ciudad. Solón contaba que
cuando llegó allí recibió de ellos muchos
honores y que, al consultar sobre las
antigüedades a los sacerdotes que más
conocían el tema, descubrió que ni él
mismo ni ningún otro griego sabía, por
decir así, prácticamente nada acerca de
esos asuntos. En una ocasión, para
entablar conversación con ellos sobre
esto, se puso a contar los hechos más
antiguos de esta ciudad, la historia de
Foroneo, del que se dice que es el primer
hombre, y de Níobe y narró cómo
Deucalión y Pirras sobrevivieron después
del diluvio e hizo la genealogía de sus
descendientes y quiso calcular el tiempo
transcurrido desde entonces recordando
cuántos años había vivido cada uno…»
Texto original: El Timeo o de la Naturaleza
(» [21ε] “ἔστιν τις κατ’ Αἴγυπτον,” ἦ δ’ ὄς, “ἐν τῷ Δέλτα, περὶ ὃν κατὰ κορυφὴν σχίζεται τὸ τοῦ Νείλου ῥεῦμα Σαϊτικὸς ἐπικαλούμενος νομός, τούτου δὲ τοῦ νομοῦ μεγίστη πόλις Σάις– ὅθεν δὴ καὶ Ἄμασις ἦν ὁ βασιλεύς—οἷς τῆς πόλεως θεὸς ἀρχηγός τις ἐστιν, Αἰγυπτιστὶ μὲν τοὔνομα Νηίθ, Ἑλληνιστὶ δε, ὡς ὁ ἐκείνων λόγος, Ἀθηνᾶ: μάλα δὲ φιλαθήναιοι καί τινα τρόπον οἰκεῖοι τῶνδ’ εἶναί φασιν. οἷ δὴ Σόλων ἔφη πορευθεὶς σφόδρα τε γενέσθαι παρ’ αὐτοῖς ἔντιμος, [22α] καὶ δὴ καὶ τὰ παλαιὰ ἀνερωτῶν ποτε τοὺς μάλιστα περὶ ταῦτα τῶν ἱερέων ἐμπείρους, σχεδὸν οὔτε αὑτὸν οὔτε ἄλλον Ἕλληνα οὐδένα οὐδὲν ὡς ἔπος εἰπεῖν εἰδότα περὶ τῶν τοιούτων ἀνευρεῖν. καί ποτε προαγαγεῖν βουληθεὶς αὐτοὺς περὶ τῶν ἀρχαίων εἰς λόγους, τῶν τῄδε τὰ ἀρχαιότατα λέγειν ἐπιχειρεῖν, περὶ Φορωνέως τε τοῦ πρώτου λεχθέντος καὶ Νιόβης, καὶ μετὰ τὸν κατακλυσμὸν αὖ περὶ Δευκαλίωνος [22β] καὶ Πύρρας ὡς διεγένοντο μυθολογεῖν, καὶ τοὺς ἐξ αὐτῶν γενεαλογεῖν, καὶ τὰ τῶν ἐτῶν ὅσα ἦν οἷς ἔλεγεν πειρᾶσθαι διαμνημονεύων τοὺς χρόνους ἀριθμεῖν: καί τινα εἰπεῖν τῶν ἱερέων εὖ μάλα παλαιόν: “ὦ Σόλων, Σόλων..»)
y no es noticia saber por ejemplo que hasta el siglo XVII en México y en europa las «maravillas de Egipto», todavía eran estudiadas por sus mejores hombres y mujeres. Los libros del alemán Atanasio Kircher (1602-1680) que circulaban asiduamente en México y europa, la monja Sor Juana (1645-1695) los leía de forma seria; también el científico Carlos Singüenza y Góngora (1655-1700), amigo de la monja y sobrino de Don Luis de Góngora y Argote (1561- 1627) los tuvo en sus manos.
Los libros del Sr. Atanasio Kircher todavia hasta mediados del siglo XIX fueron criticados y estudiados por las nuevas autoridades de la ciencia que empezaban a especializarse y relacionarse en materias comunes y segmentarias a la vez, como lo fueron en sus inicios las ciencias del lenguaje y la traducción de las que el Sr, Kircher tuvo opiniones importantes para los jerarcas de la investigación posterior, véase Jean Francois Champollion (1790-1832) y su deciframiento de la «Piedra de la Roseta» piedra ésta, para no variar, proveniente de Egipto.
Las «hipótesis» o ideas previas que se establecen para demostrar luego, y que a través de las herramientas materiales (la metodología) para ese propósito las avala a la vista de todos, forman el centro de gravedad importante del método científico, sin ellas –las hipótesis– la cosa no anda bién.
«Digamos», un par de hipótesis previas como ejemplo:
«que la ciencia de hoy a puesto muy alto el precio de sus resultados científicos bajo la premisa de una infinita invención de ciencias especializadas de las que Ud. Sr. Hans, y yo, personas comunes y corrientes, no podemos tener noticia de ello sin pertenecer al íntimo grupo que conforman estos especialistas, sus sacerdotes. Ud. Sr. Hans, y yo estamos descalificados.»
(¿Se parece ésto un poco a la Teología del pasado, en que ésta última prevalecía sobre los primeros pasos de la ciencia? Ver Historia de la Teología)
-Segunda hipótesis: «Pero Ud. Hans, sí pertenece al grupo de especialistas, pero a pesar de ello, su dictámen será parcial para la ciencia y no podrá ser vocero «de una deducción-general- como ley para todo el mundo.»
Como lo señala el método científico, porque habrá una ciencia de las infinitas creadas a la sombra de la misma (ciencia) para desmentir o sub-valorar su dicho científico, y por tanto, no generalizar su veredicto y aportación. Aquí Aristóteles tuvo la culpa: dividiría los objetos y sujetos de la ciencia en tántos cortes (Aristóteles fue biólogo y su padre médico y le encantaba la disección de los animales) y por ello, muchas interpretaciones hacia éstos objetos y sujetos. (Ver sistematización)
Así Ud. Sr. Hans se la pasará esperando a que la ciencia , debido a la «opinión positiva que tenemos de ella», siga ésta, la ciencia, acumulando datos y má datos para que algún día no lejano, que no van a ser los nuestros — aquí la noción de infinito, o sea nunca–, la ciencia decidirá, como se ha dicho, si fuese conveniente avalar su verdad científica la de Ud. como integrante de los que la representan «. Fin de la segunda hipótesis.
Esto recuerda a René Descartes(1596-1650) en su libro «El Discurso del Método». (Véase, también la similitud a la paradoja de Zenón de Elea ( filósofo y matemático griego del año 500 a.c. ) que usaba la noción del infinito. Esta noción de infinito se resolvería hasta el siglo XIX . Aquiles siempre correrá más rápido que la tortuga pero con diferente velocidad con respecto a la tortuga, aunque se crea o imagine lo contrario, nunca Aquiles alcanzará a la tortuga. ) Un saludo amigo Hans. Fin.
Aquí la respuesta de Hans Paul Manhey: Hans Paul Manhey Mi dilecto amigo Juan Cú me pone en un emocionante aprieto. Tendré que leer y meditar con calma su nota porque, para mí lo único seguro es la incertidumbre, que me mueve a buscar «trocitos de verdad» en donde me parezca confiable. Mi padre trató de hacerme comprender a Platón desde que tenía diez años. Mi gran amigo y profesor Claudio Abarca es devoto de Aristóteles y conservo muy a la mano su libro «El enigma de la felicidad». Alguna vez, como estudiante, escribí una tesis sobre el pensamien to hermético del Antiguo Egipto. No he escrito nada al respecto, pero siempre me ha facinado el pensamiento sumerio. Con todo, aclaro honestamente, no soy un especialista. Estudié antropología cultural y viajé a las incubadoras de nuestra cultura: Egipto, Atenas, Mesopotamia, Roma, y la zona Maya de México y Guatemala; más como curioso y ávido visitante que como especialista. Como todo, pese a no ser afamado, me declaro irreduictiblemente poeta; al modo en que yo entiendo ser poeta. Como tal, intento construir espacios simbólicos, amplios, plurívocos, analógicos, suficientemente coherentes.
Con profundo y reverente respeto he explorado los textos sagrados muy antiguos, los mitos y leyendas; no para explicar o refutar, sino para descubrir en ellos «los trocitos de verdad» que subyacen debajo de las palabras, las formas y las figuras o tropos literarios. (me da la impresión de que todos hablan casi de lo mismo) Respecto a la ciencia, (campo cada vez más vetado para los legos como yo) me apoyo mucho en la evidencia empirica, más que nada para no decir disparates, propios de una desbocada fantasía.
Seguiré pensando, investiogando y leyendo lo que me aporta el acusioso investigador y gran amigo, Juan Cú.



